La colaboración da frutos en la Cena Solidaria de San Gerardo

Miguel Ángel Moreno, Madrid

Cena Solidaria en San Gerardo (Foto: Samuel Escudero)

Cena Solidaria en San Gerardo (Foto: Samuel Escudero)

Poner la mesa siempre es una ocasión de compartir, y cuando la mesa se pone entre dos centenares de personas, el motivo es aún más gozoso, ya que al compartir se une la alegría de encontrarse, la de servir y la de recaudar fondos para hacer realidad los proyectos solidarios de la Campaña de Navidad de AS. Todo eso se hizo realidad el pasado viernes 24 en la Cena Solidaria de la parroquia de San Gerardo de Madrid.

Mientras los voluntarios de AS preparabanlas mesas, los manteles y la vajilla, los diferentes grupos parroquiales fueron acercando durante toda la tarde de ese mismo viernes los ingredientes de esta cena: tortillas de patatas, fiambre, sándwiches, croissants rellenos, sangría y refrescos para beber… De esta manera, entre todos configuramos unos entrantes dignos de una cena de gala, a la vez que hacíamos un esfuerzo solidario.

Mesas preparadas para la Cena Solidaria en San Gerardo (Foto: Samuel Escudero)

Mesas preparadas para la Cena Solidaria en San Gerardo (Foto: Samuel Escudero)

Al milagro de compartir se unía, en la planta de arriba sobre el salón de la cena, el ‘milagro de la caldereta’, ese guiso de cordero que desde hace ya siete años es el plato fuerte de la Cena Solidaria, que preparan Mercedes y Esperanza, expertas ya en estos menesteres. Un plato que tanto éxito tiene por ser un sabroso, caliente y muy tierno para todos los asistentes.

Tras los postres, llegó el momento de los sorteos y el bingo, en el que todos los comensales disfrutaron de la tensión para cantar ¡línea! y ¡bingo!. Algunos incluso pidieron intercesión del santo para que los números salieran en el orden adecuado y proclamarse vencedores.

Alguno pidió intercesión a San Gerardo para ganar el bingo (Foto: Samuel Escudero)

Alguno pidió intercesión a San Gerardo para ganar el bingo (Foto: Samuel Escudero)

El primer cartón fue especialmente escurridizo, hasta el punto que parecía que nadie iba a resultar agraciado, pero el segundo fue algo más rápido en obtener un acertante. Jamones, espejos, vino, y un precioso cuadro al óleo fueron los premios que coronaron una noche solidaria, tradicional y de encuentro parroquial.