Nazaret, la experiencia más enriquecedora

Voluntarios del campo de trabajo de Valencia 2017

Voluntarios del campo de trabajo de Valencia 2017

Irene Fernández, Nazaret (Valencia)

Entre los días 9 y 14 de julio tuvo lugar el campo de trabajo de AS en Valencia. Un grupo de catorce voluntarios se enfrentaban a la realidad del barrio de Nazaret. Personalmente, la primera vez que estuve allí fue en la Pascua de este mismo año, la experiencia en este barrio fue tan enriquecedora que supe que tarde o temprano volvería.

La misión comenzaba con la Escuela de Verano en el Colegio de Nuestra Señora de los Desamparados. Tanto el director como el personal del centro nos recibieron con los brazos abiertos y nos informaron sobre lo que íbamos a afrontar durante la semana.

Voluntarios con los niños del campamento de Nazaret (Valencia)

Voluntarios con los niños del campamento de Nazaret (Valencia)

Los niños que asisten a esta escuela están en riesgo de exclusión social y son niños que viven realidades muy duras tanto en sus familia como en el entorno que los rodea.

Los pequeños llegaban por las mañanas corriendo, deseando empezar la jornada. Desde el primer día nos abrazaban y te sorprendían frases como: “Profe, te quiero”.

Los voluntarios nos repartimos las diferentes tareas que íbamos a desempeñar durante la semana, por parejas nos asignaron un curso para darles la primera hora del día un apoyo escolar. Después de los deberes realizábamos diversos talleres donde jugábamos y hacíamos manualidades muy divertidas.

Para finalizar la mañana, la parte favorita de los niños, la guerra de agua. En ella jugaban, bailaban, reían, luchaban unos contra otros y, lo más divertido, empapar a todo el que se pusiera por delante.

Con los niños del campamento de Nazaret (Valencia)

Con los niños del campamento de Nazaret (Valencia)

Me encantaba este momento del día, no solo acababa empapada de agua, sino de los rostros de los pequeños disfrutando y “siendo niños”, porque una vez cruzaban las puertas al finalizar el día, desgraciadamente no sabemos qué ocurría con ellos.

Los días pasaban y con ellos el cariño hacia estos niños aumentaba. La experiencia se complementó con formación que recibíamos los voluntarios por las tardes y la colaboración con la pastoral penitenciaria.

Me encantó poder ser parte de este proyecto y poder sentirme útil y necesaria, al menos durante esa increíble semana, para estos niños que me han demostrado que el amor se paga con más amor todavía.