Asociación para la Solidaridad

Oblatas del Santísimo Redentor

El programa Oblatas Leiho Zabalik nació en Bilbao hace ahora 20 años. Durante este tiempo, hemos vivido una estrecha relación con Asociación para la Solidaridad quienes, a través de su apoyo económico, han favorecido que muchas mujeres del programa hayan podido salir adelante y que se haya hecho efectiva nuestra misión  de vivir un compromiso solidario con las mujeres que ejercen prostitución y /o son víctimas de trata con fines de explotación sexual, viviendo con ellas un camino de evangelización liberadora.

Esta misión congregacional la vivimos sintiéndonos familia redentorista y compartiendo plenamente “ser testigos del Redentor, solidarias con la misión en un mundo herido”, convencidas de que, así y solo así, podremos: “DARLE LA VUELTA AL MUNDO” como dice AS.

Nosotras intentamos darle la vuelta, contribuyendo a la protección y acceso a derechos fundamentales y de ciudadanía de estas mujeres, haciendo que se sientan reconocidas  y acompañadas, descubran sus valores y capacidades, y adquieran las habilidades necesarias para diseñar su proyecto de vida.  A la vez,  intentamos visibilizar la situación de estas mujeres, informando a la sociedad en su conjunto,  de esta realidad y generando un pensamiento crítico y responsable con respecto a estas situaciones.

Desde nuestros planteamientos queremos compartir lo que la solidaridad hace posible y nada mejor que presentar expresiones de  una de las mujeres que estuvo en el proyecto residencial.

…Se me hace difícil presentarme. Por razones de seguridad tendría que decir que soy “la que no tiene nombre”. Desde hace un tiempo, mi identidad siguen siendo las letras TP (Testigo Protegido)… seguidas de un número que esconde mucho sufrimiento y explotación, pero también ganas de luchar y de salir adelante.

Es cierto que podría dar otro nombre, a ustedes les engañaría y para mí  sería como traicionar mi propia identidad. Esa es una de las cosas que he aprendido en el programa, a ser yo misma…a ver mi historia personal de frente, a descubrir quién soy, a encontrar el sentido de mi vida  y asumir las consecuencia de lo que decida o deje de decidir.

Eso sí quiero dejar claro. Que no pueda dar mi nombre no le da derecho a nadie de llamarme “esclava” aunque quieran modernizarlo diciendo que somos “esclavas del siglo XXI”. No lo hagan por favor, me ofenden… Nunca me sentí esclava porque dentro de mi hay una fuerza que nadie pudo quitármela, y esa fuerza es la que me trajo de una forma que nunca pensé a Oblatas Leiho Zabalik. El cariño, el acompañamiento en los momentos difíciles, las terapias y el apoyo económico que recibí en un primer momento, para poder hacer frente a mis responsabilidades familiares, hicieron el resto. Ahora sueño  con que llegue el día en que pueda dedicarme yo misma a trabajar con chicas que están viviendo lo que yo viví.

Agradezco a Asociación para la Solidaridad y a todas las personas que, lo mismo que me apoyaron a mí, siguen apoyando a otras mujeres.  Lo que más me llama la atención es que lo hacen sin conocernos, sin pedir nuestra verdadera identidad. Creo que en mi tiempo, el dinero llegaba desde Asociación para la Solidaridad de Granada y que a otras chicas lo habían hecho desde Madrid, Sevilla, Vigo y no sé si de algún otro sitio mas…

Solo puedo decir por mí y por todas: GRACIAS, ESKERRIK ASKO.

Testimonio: el programa ‘Oblatas Leiho Zabalik’

El programa Oblatas Leiho Zabalik nació en Bilbao hace ahora 20 años. Durante este tiempo, hemos vivido una estrecha relación con Asociación para la Solidaridad quienes, a través de su apoyo económico, han favorecido que muchas mujeres del programa hayan podido salir adelante y que se haya hecho efectiva nuestra misión  de vivir un compromiso solidario con las mujeres que ejercen prostitución y /o son víctimas de trata con fines de explotación sexual, viviendo con ellas un camino de evangelización liberadora.

Esta misión congregacional la vivimos sintiéndonos familia redentorista y compartiendo plenamente “ser testigos del Redentor, solidarias con la misión en un mundo herido”, convencidas de que, así y solo así, podremos: “DARLE LA VUELTA AL MUNDO” como dice AS.

Nosotras intentamos darle la vuelta, contribuyendo a la protección y acceso a derechos fundamentales y de ciudadanía de estas mujeres, haciendo que se sientan reconocidas  y acompañadas, descubran sus valores y capacidades, y adquieran las habilidades necesarias para diseñar su proyecto de vida.  A la vez,  intentamos visibilizar la situación de estas mujeres, informando a la sociedad en su conjunto,  de esta realidad y generando un pensamiento crítico y responsable con respecto a estas situaciones.

Desde nuestros planteamientos queremos compartir lo que la solidaridad hace posible y nada mejor que presentar expresiones de  una de las mujeres que estuvo en el proyecto residencial.

…Se me hace difícil presentarme. Por razones de seguridad tendría que decir que soy “la que no tiene nombre”. Desde hace un tiempo, mi identidad siguen siendo las letras TP (Testigo Protegido)… seguidas de un número que esconde mucho sufrimiento y explotación, pero también ganas de luchar y de salir adelante.

Es cierto que podría dar otro nombre, a ustedes les engañaría y para mí  sería como traicionar mi propia identidad. Esa es una de las cosas que he aprendido en el programa, a ser yo misma…a ver mi historia personal de frente, a descubrir quién soy, a encontrar el sentido de mi vida  y asumir las consecuencia de lo que decida o deje de decidir.

Eso sí quiero dejar claro. Que no pueda dar mi nombre no le da derecho a nadie de llamarme “esclava” aunque quieran modernizarlo diciendo que somos “esclavas del siglo XXI”. No lo hagan por favor, me ofenden… Nunca me sentí esclava porque dentro de mi hay una fuerza que nadie pudo quitármela, y esa fuerza es la que me trajo de una forma que nunca pensé a Oblatas Leiho Zabalik. El cariño, el acompañamiento en los momentos difíciles, las terapias y el apoyo económico que recibí en un primer momento, para poder hacer frente a mis responsabilidades familiares, hicieron el resto. Ahora sueño  con que llegue el día en que pueda dedicarme yo misma a trabajar con chicas que están viviendo lo que yo viví.

Agradezco a Asociación para la Solidaridad y a todas las personas que, lo mismo que me apoyaron a mí, siguen apoyando a otras mujeres.  Lo que más me llama la atención es que lo hacen sin conocernos, sin pedir nuestra verdadera identidad. Creo que en mi tiempo, el dinero llegaba desde Asociación para la Solidaridad de Granada y que a otras chicas lo habían hecho desde Madrid, Sevilla, Vigo y no sé si de algún otro sitio mas…

Solo puedo decir por mí y por todas: GRACIAS, ESKERRIK ASKO.

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